Mi proceso

Descubriendo el mundo

Hace ocho años me fui a estudiar segundo de bachiller a Estados Unidos. Allí viví muchísimas experiencias que desencadenaron una serie de causalidades que me ayudaron a ver el mundo de una manera muy mágica. En realidad ahora sé, que lo que realmente hicieron es empujarme hacia el proceso de retorno hacía mi esencia. El proceso de descubrirme y empezar a deshacerme de capas que me habían inyectado la sociedad y todos los factores filogenéticos, ontogenéticos y epigenéticos que nos condicionan desde el momento de nuestro nacimiento.

Tuve problemas de ansiedad y trastornos de alimentación. La mayoría venía creado por mi baja autoestima. No fue fácil descubrir las raíces de estos problemas. Pero nunca me detuve en el camino del crecimiento interior. Yo sabía que los problemas eran solo el iceberg de emociones y historias desconocidas para mí en aquel momento. No pensaba parar hasta sanar todo lo que no me dejaba vivir plenamente mi día a día. Había un motor gigante que me impulsaba a seguir: ayudar a las personas. Ayudar a las personas a descubrir su verdadera esencia, su verdadero potencial, a cumplir sus sueños. Esto siempre me ha empujado a seguir hacia delante. Y para ello, primero he tenido que empezar por mi misma. El cambio siempre debe empezar por una misma: descubrir mi esencia, sacar a la luz mi potencial, cumplir mis sueños… En ello estoy y es fascinante.

En mi camino he encontrado a una psicóloga maravillosa llamada Nika, unos facilitadores de biodanza llenos de amor llamados Belén y Paco, a un maestro espiritual lleno de sabiduría llamado Pepe, a unas maestras brillantes de yoga llamadas Mila y Lorena, a una maestra espiritual llena de pureza llamada Paqui, a una maestra de la voz y de la vida llamada Ada, a una maestra sanadora con un corazón enorme llamada Xus, a una arteterapeuta y artista brillante llamada Laura, a un emprendedor y luchador llamado Rubén, a un músico futuro experto en ciencias políticas llamado Mario, a un couch empresarial y compañero de viaje espiritual súper consciente llamado Pau, a un entrenador personal con mucha fuerza y grandísimo corazón llamado Carlos, a unos expertos en comunicación llamados Maty y Carles… Y entre todos estos profesionales y más que profesionales amigos, he encontrado personas, muchas personas, familias, amigos, amigas, arte, escritura, música, naturaleza… todos ellos, todas ellas han sido mis maestros.

20171218_081921.jpg

Cada persona, cada situación que se ha cruzado en mi camino me ha ayudado a despertar un poco más, a crecer, a sanar, a evolucionar, a descubrirme, a amarme. Ahora, a pesar de que el camino nunca acaba, me siento con fuerza para compartir todos mis conocimientos, toda mi sabiduría. Esa que no se aprende en los libros, sino que te la enseña la vida. Estoy preparada para acompañarte en tu camino, hasta que sientas que puedes seguir tú solo, tú sola.

Como Mary Poppins, cuando sienta que he de irme, cuando sientas que he de irme, me iré, porque estarás preparado para seguir tu camino sin mí. Yo solo seré un pedazo de brisa fresca que despertará todo aquello que se te olvidó que estaba, que eres. Seré un charco en el camino donde observarte, donde econtrarte, donde descubrirte. Seré un suspiro al que podrás agarrarte al inspirar y deberás soltar al exhalar. Seré una semilla que brotará con el tiempo y que tú solo deberás regar.

Caterina.