💫Sólo caricias, sólo palabras de amor.💫

Durante toda mi vida he querido destapar todo el potencial que hay en mí, a base de tirones, de exigencias, de enfados, de sprints… 🌟Ahora, ya no quiero más de eso, ya no quiero llegar a ningún sitio. Solo quiero estar aquí conmigo, sentirme, mirarme, mimarme, amarme, respirarme, abrazarme.💛😊 Sólo quiero acariciar cada diminuto pedazo de mi ser con toda mi delicadeza y suavidad, mientras observo sin prisa y con toda mi atención como se abren todas las flores que forman mi alma.🌻 Es una apertura silenciosa, sigilosa, misteriosa, divina, mágica. 💫🐚Es un milagro detrás de otro, es una banda sonora hecha de mí.🐦🌈

🙏🙏Gracias, gracias, gracias. Me amo, amo mi universo, mi mundo, mi centro. Me siento taaan afortunada, gracias infinitas Vida. GRACIAS por mi proceso, gracias por todos mis cambios.🙏🙏🌺

Caterina

“…¿qué pasa cuando el profesional no se sitúa o no se ha situado nunca en el otro lado, cuando nunca ha ocupado el lugar del paciente, cuando no ha expuesto ante otro sus miedos, sus cuitas, sus peregrinaciones por el mundo de lo onírico, sus deseos, sus neurosis e incluso sus delirios más ocultos? Salvo en algunas contadas excepciones, porque siempre las hay, el resultado es un mal profesional, simplemente, porque es incapaz de empatizar con sus pacientes. Estar al otro lado, aunque sea de forma simbólica, siempre ayuda a establecer una relación terapéutica y a fortalecer el frágil vínculo entre profesional y persona afectada, porque te permite conocer la importancia de poderse doblar ante el deseo de una demanda, a flexibilizar las certezas que sostienen una estructura que en el fondo, por muy reforzada que esté por conocimientos, cálculos, estadísticas, estudios, a la postre resulta tan frágil como la de cualquier paciente. Pura materia de derribo, porque la guerra siempre es por dentro.” -El escritofrénico. Un tratado sobre la curación de la psicosis de Raúl Velasco Sánchez.-

Hoy tenía un examen de psicopatología, no me he presentado, ni si quiera he mirado a que hora era. No porque no tenga capacidad, ni haya estudiado, ni tema suspender o algo parecido… la razón va mucho más allá. En cambio, me he levantado a las siete y he visto amanecer en la playa con Vitra, una perrita que junto a su dueño me están salvando sin saberlo. Y ahora estoy acabando de leer este libro, el cuál paradójicamente compré al autor en una de sus charlas en la UJI hará dos años y  que este me firmó de la siguiente forma:

“Para Caterina con afecto. Espero que estas escritofrenias te gusten más que la psicopatología.” 

Este año he disfrutado de psicopatología por primera vez, no porque crea todo lo que me han contando, sino porque al revés, he podido ver en los profesores esas ganas de transmitirnos que les escuchemos pero que seamos críticos.  Gracias Helena, gracias Carlos, gracias Azucena.

De nuevo estoy en un punto de inflexión en mi vida, donde la historia* se repite para que yo una vez más tome decisiones que me hagan más libre. Aunque las decisiones parezcan las mismas, yo soy distinta (obviamente no a ojos de quien no quieran ver más allá de lo superficial). Poco a poco voy entendiendo de qué va todo este bucle, y la verdad que es un gran regalo de la vida. Va de que llevo toda mi vida con una dependencia emocional a los demás pegada a los hombros*, intentando ser “normal” dentro de una sociedad en la que nadie lo es pero muchos lo aparentan, intentando hacer cosas que sean “seguras” para que los demás se queden tranquilos porque no se sienten cómodos ante la inseguridad de no poder controlar y protegerme, intentando mimetizarme con el entorno para gustar y que me quieran, y por tanto dejando que los demás sean los capitanes de mi barco, haciéndoles igual de esclavos que a mí misma. Poco a poco todo esto se ha ido haciendo más y más sutil, ya que hace tiempo que pude entrever estas pequeñas verdades de mi vida, pero poco a poco no es que las vea, sino que mi conocimiento tan certero de estas no me deja mirar a otro lado y seguir como si nada sin hacerme daño a mí misma.

No soy esquizofrénica y tengo dudas de la definición de esta etiqueta, pero entiendo perfectamente cada palabra con la que Marcos describe su mundo. Porqué yo también me he considerado una loca, por no saber que hacer con mis emociones y con mi evolución humana, por estar cerca de personas y sentir sus enfermedades en mi cuerpo, por ver el aura que nos envuelve, por tocar a personas y sentir cosas de otros que ya han muerto. Pero ya te digo que poco a poco, me va dando igual lo que pienses y lo que piensen de mí, porque voy entendiendo mi camino y eso reconforta más que cualquier palabra de aprobación hacia mi persona.

No he estado nunca encerrada en ningún psiquiátrico pero sí dentro de una jaula horrible llamada Culpa por atreverme a mirar la oscuridad de mi interior y caminar a tientas y a borrones por un mundo en el que no todos se atreven a mirar dentro.  

Me he sentido al igual que Marcos castigada por una sociedad que alaba lo concreto y  apalea lo abstracto.

Sí, el cambio está en mí, pero está bien ser sincera con una misma y sacar estas verdades a la luz, por si alguien que decide leerme puede entrever verdades parecidas en su vida, y quizás le den fuerza para tomar decisiones más acordes a lo que realmente su alma le pide y anhela.

Volviendo al párrafo de Marcos, la verdad que siento igual como él que el que no ha vivido los estragos de la oscuridad y no se ha atrevido a romperse por la mitad no tiene la capacidad de acompañar al otro sin hacerlo sentir enfermo, ya que no ha experimentado el poder de la aceptación sin condición, de la observación sin juicios, de permitir el llanto sin freno y de soltar sin hilos. He ido cinco/seis años de mi vida a una psicóloga, y le estoy muy agradecida, pero llegó un momento que descubrí completamente que ya no me servía. La verdadera medicina soy yo misma, un día tuve un sueño en el que me decía a mí misma: Caterina la verdadera medicina es caminar y respirar, y al levantarme así lo hice, respiré y me fui a la montaña a caminar. Otras veces mi medicina es esto, lo que estoy haciendo justo ahora, escribir, otras veces es pintar, otras es bailar, otras es meditar, otras es hacer yoga, otras es escuchar, otras es el silencio conmigo o con alguien con quien mis silencios están llenos de belleza, otras es acariciar a un animal, otras es acariciarme a mí misma, otras es acariciar a otra persona, otras es simplemente sentarme delante del mar, otras es gritar y otras cantar. Hay muy buenos profesionales en el mundo, pero para mí los verdaderos profesionales de la salud de nuestro corazón, son todas las personas que se atreven a vivir, aprender y amar a pesar de todas las consecuencias que eso conlleve como puede ser nuestro gran enemigo el sufrimiento, el cual hace tiempo decidí pasarlo al bando de los súper amigos al igual que la oscuridad y el miedo.

Desde hace ocho años mi camino lo han iluminado muchas personas, todas ellas grandes maestros y maestras de mi camino del crecimiento personal, de la espiritualidad, la fe, las emociones, la inteligencia corporal y la respiración. Y esas personas van desde una limpiadora en la calle, una limpiadora de los baños de un hotel, pasando por profesores de instituto, de yoga, de meditación, de reiki, de universidad, familia, amigos, amigas… hasta una religiosa, un libro, una pintura, una película o una ola del mar. Pero la maestra más grande que he tenido y siempre tendré soy yo misma escuchando a la vida, desenvolviendo todos los dones que Dios me ha regalado y valorando todo lo que soy y todo lo que tengo prestado en esta vida terrenal.

Pido fuerza para dar ese paso que he estado preparando durante tanto tiempo, ese paso que me lleve a la independencia emocional y poder así liberarme y liberar a todo aquel que esté atado a mí por un amor ilusorio, porque el amor de verdad no ata, sino que empuja y limpia las alas para que no pesen y puedan volar y acariciar el aire. Desde esa libertad sé que puedo amar sin condiciones y seguir descubriéndome y descubriendo al mundo. Gracias por la fuerza, gracias por la valentía, gracias por todo aquello que necesite para seguir adelante llena de paz, amor y fe.

Gracias, gracias, gracias.

Con cariño y respeto,

Caterina

1* Desde mi punto de vista, esta repetición pasa a nivel micro y a nivel macro, a nivel filogenético y a nivel ontogenético a todos los seres humanos y a las sociedades sean conscientes o no, hasta que aprendemos la lección.

2*Ligada claramente a la dependencia por tanto económica. Te puedo explicar con más detalle si te resuena esta relación.

Últimamente la gente que me rodea y me conoce, me está recalcando mucho que he perdido peso. No creáis que se trata de un cambio extremo, simplemente se trata de quizás un kilo o un kilo y medio. Yo sé porqué he perdido peso, no ha sido forzado, no ha sido buscado directamente, simplemente ha llegado el fin de una etapa. Ha llegado el fin de una etapa de ocho años, en los que Ansiedad ha sido mi compañera de viaje junto con su chef Trastorno de alimentación. Y me siento bien, siento que me he quitado peso emocional, espiritual y físico. Me amo y confío en mí más que nunca.

Creedme si os digo que la pérdida de peso ha sido gracias a la aceptación absoluta de mí misma después de millones de tormentas. Y como toda gran tormenta, o quizás podríamos decir huracán Caterina, ha llegado la calma, una calma proporcional a todo ese tiempo de viaje hacía mi interior. Un viaje en el que he hecho las paces conmigo misma y con mis padres, les he perdonado y me he perdonado, les he agradecido que me dieran la vida y con ello he agradecido a todo mi linaje familiar todo lo que han vivido y todo lo que son. Ya que en este viaje llamado Vida, nunca estamos solos, el pasado nos acompaña junto al presente y el futuro, y depende de nosotros abrazarlos y unirlos a todos para crear un baile mucho más armónico.

Yo me he atrevido a entrar en un tobogán sin luces en dirección hacía abajo, muy abajo, hasta llegar a mi oscuridad más extrema, y he conocido a mis monstruos. Al principio los odiaba, giraba la cabeza, tapaba mis ojos con mis manos y no quería verles porque me asustaban de una manera loca. Pero al final entendí que si no los miro se hacen más grandes para llamar mi atención, para contarme lo que realmente son, para ayudarme a crecer, porque al final son amigos, sí, los monstruos, nuestros miedos más grandes son nuestros mejores amigos. Son sinceros y leales como nadie, y nos quieren, quieren vernos evolucionar. Yo decidí escucharles, decidí mirar directamente a sus monstruosos ojos, y vi paz, revelación, amor. Yo les había convertido en monstruos y yo les convertí en belleza, en silencio, en un mar lleno de estrellas.

Gracias Monstruos, os quiero.

Caterina

PD: Os dejo un artículo de Sergi Mateo sobre el crecimiento del bambú, quizás he crecido como el bambú todos estos años y ahora por fin me vas a ver, porque yo me veo y me quiero ver. https://sergimateo.com/reflexion-crecimiento-bambu-japones/

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Qué bonitas son las conexiones humanas, cuando son puras y sin capas.

Qué bonitas las coincidencias inesperadas y seguramente en otro presente creadas.

Qué bonitas las luces cuando brillan sin noche, y me hacen sentir que soy cielo y vuelo sin freno.

Qué bonitas las vidas, las nuestras, cuando soltamos amarras.

Qué bonito saber que, siempre siempre, todo pasa para nuestro bien.

#graciasvida! 

Caterina

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Cuando la moda pasa a ser un lenguaje que mi cuerpo quiere usar para contar las historias que mi alma vive, entiendo que empiezo a entender un poco más el mundo, descubro que acepto un grado más mi sociedad.

Quizás sí en otra vida viví en una tribu lejos de la gran ciudad, pero aquí se habla otro idioma, un idioma que comienzo a saborear.

Sí en otros lugares mueren de hambre, luchan por razones que ni siquiera recuerdan, y las preocupaciones se simplifican sin esfuerzo y con facilidad. Pero aquí hay otros retos, que si supero quizá me permitan algún día equilibrar balanzas, y como mariposa hacer que el efecto se propague a una gran velocidad.

#midiariopersonal

Caterina.

 

*Últimamente muy inspirada por @andreaamoretti y muy emocionada por el vídeo que comparto a continuación de Stasia Savasuk. Cómo de importante es sentirse equilibrado con nuestro interior y nuestro exterior. Lo he comprobado esta semana sumergiéndome en mi armario y soltando lo que ya no concuerda con mi identidad. Está siendo toda una aventura.

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Solía dar media vuelta cuando algo no me gustaba. Solía dar media vuelta física o virtual al encontrar un conflicto en frente del cristal.

He aprendido tanto, he crecido tanto… Que un día elegí quedarme cuando mis pies querían salir corriendo, elegí quedarme cuando mis pensamientos me volvían loca queriendo ganar, elegí quedarme cuando mi orgullo quería saber más que mi verdadero yo, elegí quedarme una y otra vez y tejí un disfraz con súper poderes para que cada vez costara menos mantenerme firme y decir: Aquí me quiero quedar, aunque sople el viento o venga un vendaval.

#6.11.2018 #midiariopersonal

Caterina

 

 

 

 

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Hui celebre continuar, continuar a pesar de tots “els peròs”, a pesar de tots “es ques”, a pesar de tots els “i sis”.

Hui celebre tindre persones que han estat, estan i sé que estaran.

Hui celebre veure com passa el temps, com res és permanent i què bonic és observar i assaborir els canvis. Què bonic és veure brillar els ulls de la gent que estime compartint les seues superacions. Superacions que mai són prou menudes per a ser celebrades. Superacions que omplin l’ànima.

Hui celebre poder escoltar les vostres paraules, i compartir les vostres risses.

Hui celebre escoltar el batec dels vostres cors ballant amb el meu.

Hui celebre elegir cuidar-me, sentir-me, retrobar-me.

Hui celebre perquè sí, perquè vull, perquè m’estime i per tant estime al món sencer.

Gràcies, gràcies i més gràcies!
Sóc tan afortunada, som tan afortunats, que sols sentint eixa abundància farà que la nostra màgia recórrega el món sencer. I pot ser algú que te fred per uns instants sentirà calor, algú que té fam s’omplirà d’amor i algú que està perdut trobarà allà dins, molt dins un lloc anomenat Casa.

Caterina