Fin de una etapa

Últimamente la gente que me rodea y me conoce, me está recalcando mucho que he perdido peso. No creáis que se trata de un cambio extremo, simplemente se trata de quizás un kilo o un kilo y medio. Yo sé porqué he perdido peso, no ha sido forzado, no ha sido buscado directamente, simplemente ha llegado el fin de una etapa. Ha llegado el fin de una etapa de ocho años, en los que Ansiedad ha sido mi compañera de viaje junto con su chef Trastorno de alimentación. Y me siento bien, siento que me he quitado peso emocional, espiritual y físico. Me amo y confío en mí más que nunca.

Creedme si os digo que la pérdida de peso ha sido gracias a la aceptación absoluta de mí misma después de millones de tormentas. Y como toda gran tormenta, o quizás podríamos decir huracán Caterina, ha llegado la calma, una calma proporcional a todo ese tiempo de viaje hacía mi interior. Un viaje en el que he hecho las paces conmigo misma y con mis padres, les he perdonado y me he perdonado, les he agradecido que me dieran la vida y con ello he agradecido a todo mi linaje familiar todo lo que han vivido y todo lo que son. Ya que en este viaje llamado Vida, nunca estamos solos, el pasado nos acompaña junto al presente y el futuro, y depende de nosotros abrazarlos y unirlos a todos para crear un baile mucho más armónico.

Yo me he atrevido a entrar en un tobogán sin luces en dirección hacía abajo, muy abajo, hasta llegar a mi oscuridad más extrema, y he conocido a mis monstruos. Al principio los odiaba, giraba la cabeza, tapaba mis ojos con mis manos y no quería verles porque me asustaban de una manera loca. Pero al final entendí que si no los miro se hacen más grandes para llamar mi atención, para contarme lo que realmente son, para ayudarme a crecer, porque al final son amigos, sí, los monstruos, nuestros miedos más grandes son nuestros mejores amigos. Son sinceros y leales como nadie, y nos quieren, quieren vernos evolucionar. Yo decidí escucharles, decidí mirar directamente a sus monstruosos ojos, y vi paz, revelación, amor. Yo les había convertido en monstruos y yo les convertí en belleza, en silencio, en un mar lleno de estrellas.

Gracias Monstruos, os quiero.

Caterina

PD: Os dejo un artículo de Sergi Mateo sobre el crecimiento del bambú, quizás he crecido como el bambú todos estos años y ahora por fin me vas a ver, porque yo me veo y me quiero ver. https://sergimateo.com/reflexion-crecimiento-bambu-japones/

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